El cruce en la estación
El mediodía del sábado en el apacible pueblo se teñía con la presencia de padres relajados en las terrazas, mientras los niños jugaban alegremente en los alrededores, añadiendo una banda sonora de risas al ambiente. Nosotros, un par de vecinos que habíamos quedado en la cafetería al borde de las vías del tren, nos sumergimos en conversaciones animadas, entre sorbos de café y rayos de sol acariciando nuestras mejillas. Era la primera vez que quedábamos después de encontrarnos varias veces en el ascensor. Nunca bajábamos a las reuniones de escalera, creo que pensábamos lo mismo de esa asamblea vecinal. Siempre iba muy elegante y simpática, me decía Carlos a veces, habíamos sacado temas en común sobre viajes y coches, nuestra aficiones, por lo que ese día pusimos fecha y decidimos quedar a tomar algo y hablar más reposadamente. Las vías del tren, testigos del trasiego diario, se convirtieron en el escenario de nuestra charla mientras saludábamos a otros vecinos que cruzaban nuestro ...