POLVO, SILENCIO Y APRENDIZAJE
Polvo, silencio y aprendizaje No pensaba que su memoria fuera a retener tantos detalles de aquellos años, pero ahí seguían, incrustados como polvo en la piel. Eran tiempos de juventud y libertad, cuando no había prisas ni cadenas, cuando el reloj apenas importaba porque parecía haber sitio para todo y para todos. Hoy, desde la distancia, Iván sabe que aquel fue su mejor momento. Los ochenta. Encargado de obra civil, tragando polvo de máquinas, tierras removidas y compactaciones interminables, con los coches pasando sin descanso a un lado de la carretera. Días que se sucedían como prolongaciones unos de otros, iguales y distintos al mismo tiempo. No eran solo zanjas y hormigón: estaba el paso por los talleres, las idas y venidas a los bancos para cuadrar cuentas, la gestión integral de un negocio que lo consumía por dentro. El trabajo no acababa en la obra; seguía en papeles, en números, en promesas que rara vez se cumplían del todo. La familia era una constante, un hilo condu...