Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2025

El día que llegó la televisión

Imagen
El día que l legó la televisión Corrían los años setenta. El tiempo tenía otro pulso, más lento, más humano. Mi padre trabajaba fuera de la provincia; cada lunes partía hacia Albacete, donde pasaba la semana entre el ruido de los talleres, el polvo del camino y las risas de sus compañeros. Nosotros nos quedábamos con mi madre, que era el alma de la casa, el refugio donde todo seguía su curso. Durante aquellos días, su ausencia se hacía sentir como un hueco que no se llenaba. A veces llamaba por teléfono desde la pensión donde dormía —una de esas de colchones finos y paredes con eco—, y su voz, algo apagada por el cansancio, traía una mezcla de ternura y añoranza. Sin embargo, cuando regresaba los viernes, traía consigo un aire de alegría contagiosa. Nos contaba parte de sus andanzas en Cenizate, el pueblo donde trabajaba. Hablaba de sus hermanos, de las bromas entre ellos y los compañeros de faena, de las risas que corrían entre herramientas y ladrillos, de cómo se las ingeniaban...

Las cámaras del silencio

Las cámaras del silencio En una casa antigua, en un barrio que huele a humedad y a años detenidos, vive una mujer que ya no recuerda cuándo dejó de reír. Sus días se parecen tanto entre sí que el tiempo se ha convertido en un hilo invisible que la ahorca sin que nadie lo note. Él —el hombre que juró protegerla— recorre las habitaciones como un fantasma en uniforme. Aunque sus pasos ya son lentos, sus ojos siguen afilados como cuchillas. En las paredes, pequeñas luces rojas parpadean: son las cámaras que él instaló, una en la cocina, otra en el pasillo, otra frente al sofá donde ella a veces intenta dormir. Dicen que la vigila “por su bien”, pero ella sabe que esas luces son los ojos del miedo. Por las mañanas, cuando el sol apenas se filtra entre las cortinas cerradas, ella toma sus pastillas, calienta agua, y mira el calendario sin marcar los días. Tiene el cuerpo cansado —los huesos le duelen como si cargara siglos—, y la mente a veces se le va lejos, a los años en que viajaba, libre...