EL TELEVISOR
Al salir de mi trabajo, jamás se me pasó por la mente quién sería el chofer que me llevaría de vuelta a mi hogar. Al subir al auto, noté algo distinto, algo peculiar, algo que definitivamente sería el comienzo de una travesía singular. De inmediato el personaje me preguntó: "¿Alguna sugerencia por dónde irnos?". Le respondí que no iba apurado ya que mi turno había terminado y me dirigía a casa a dormir. Muy bien entonces, nos iremos por la ruta turística -me respondió-. Transcurrieron unos minutos y el paisaje se me hizo desconocido. La cordillera ya no se situaba a mi izquierda, de hecho, ni siquiera lograba verla. Él, de vez en cuando miraba por el retrovisor con una expresión neutra, sólo miraba. Seguían pasando las calles, los árboles, las personas. Todo era desconocido, algo me indicaba que me aproximaba a algo inesperado y quizás peligroso. De pronto, una luz roja impidió que continuáramos la marcha, respiré algo aliviado ya que quizás podría escabullirme mientr...