ENTRE UNA CASA Y OTRA
Cristina llevaba demasiado tiempo viviendo entre intentos, mudanzas improvisadas y decisiones que nunca terminaban de cerrarse del todo. No era una mujer rota, aunque a veces se sintiera cansada como si llevara años sosteniendo una casa entera sobre los hombros. Más bien era una mujer en mitad de un cruce de caminos, tratando de ordenar su vida sin convertirla en un drama, pero sabiendo que la realidad, a veces, pesa más que cualquier palabra. Con Andrés había vuelto a suceder lo que, en el fondo, sabía que acabaría sucediendo. No se trataba ya de una discusión concreta ni de un mal día. Era algo más antiguo y más profundo: una forma de ser, de convivir, de mirar siempre primero por sí mismo. Cristina había querido pensar que quizá esta vez sería diferente, que tal vez los años habrían limado asperezas, que la experiencia habría traído algo de sensatez. Pero no. Debajo de los gestos y de alguna apariencia de normalidad seguía estando el mismo Andrés de siempre: incómodo con todo...