Always dancing together
Sentado en su oficina, en medio de archivos, escritos, llamadas, sus dedos se detienen en el ordenador, cierra sus ojos y se transportó al pasado, regresa 3 años, se ve a si mismo, un poco más joven, y recuerda sentirse más feliz y amado que nunca. Era otro momento distinto, menos centrado en temas técnicos y cotidianos. Rutina. Situado en ese momento, buscó un día entre semana, por ejemplo, un martes, a las 18 horas. Una habitación con dos camas, una grande y otra más pequeña, pegada a una pared, dos mesitas de noche, una neverita, televisión, armario amplio, mesita central y dos sillones. La ventana da al interior de una calle soleada, un baño amplio con un gran espejo que cubría de lado a lado la pared, una bañera un tanto antigua, pero lo suficientemente cómoda para un relajante baño de espuma. El lugar es muy acogedor. Podría ser una cuarta planta, al fondo del edificio, un lugar tranquilo. Un verdadero nido de amor para dos jóvenes amantes, que se reúnen...