Se apagaron las estrellas
Aún recuerdan cuando vinieron desde Madrid a ofrecerles una indemnización insignificante por parte de la aseguradora. Sabían jugar con el desgaste y lo eternos que se hacen los procesos. También valoraban que fuesen personas sin estudios y con escasos recursos en un pueblo del interior con pocos vecinos. La maldad y feas intenciones siempre pululan por las mentes sin corazón. Ese año hacía mucho calor, las temperaturas estaban batiendo récords. El monte estaba sin limpiar. Se preparaban para una posible oleada de incendios forestales en las zonas de montaña del interior. Como años anteriores el Ayuntamiento hizo un bando para buscar trabajadores forestales, que se incorporasen a las brigadas durante los meses de abril a octubre. Se incorporaron 8 personas que formaban dos equipos, para mantener durante ese tiempo por un salario mísero los montes, con unas tareas que eran muy apetecidas por los solicitantes. Les ayudaba para ir pasando año tras año hasta que llegase la jubilació...