1970 : imágenes bloqueadas.
En los verdes valles de Navarra, entre los pintorescos pueblos de Roncal y Puente La Reina, y la majestuosa Foz de Lumbier, se desarrollaba una historia marcada por la tragedia Iker, Un niño de ocho años , cuando las tareas educativas se lo permitían acompañaba a su padre en la construcción de la presa de Itoiz. Era un niño feliz, curioso y observador, con una imaginación desbordante y una gran admiración por su padre. Le encantaba acompañarle y pasar tiempo en la obra, viendo cómo los trabajadores levantaban estructuras gigantescas y transformaban el paisaje. Su madre les preparaba los bocadillos envueltos en papel de periódico, y un par de plátanos , para el almuerzo. Este transcurría junto a los otros compañeros de la obra en un corro, comentando cosas cotidianas sin más recorrido. O bien hablaban de los camiones, de los coches recién aparecidos en el mercado, los consumos de combustible, o del propio tiempo que hacía. Un día, su padre, un hombre trabajador ...