HABITACIÓN 312 (PRIMERA PARTE)
Habitación 312 El hotel estaba en la calle Universidad, en el centro de Valencia, donde el ruido nunca desaparece del todo, ni siquiera de madrugada. Era un edificio estrecho, con balcones de hierro forjado y una fachada que conservaba un tono amarillento, como si el tiempo se hubiera quedado a vivir en sus paredes. La recepción era pequeña. Un mostrador de madera oscura, un llavero antiguo con etiquetas numeradas y una campanilla que casi nadie usaba. El recepcionista de noche, Julián, llevaba más de quince años allí. Sabía reconocer a los clientes por el sonido de sus pasos en la escalera. Aquella tarde entró un hombre sin maleta. Pidió una habitación para una sola noche. Pagó en efectivo, sin hacer preguntas, y rechazó el ascensor. Subió despacio, como si cada peldaño le exigiera una decisión. Julián lo siguió con la mirada hasta que desapareció en el segundo piso. Le asignó la 307, aunque no supo muy bien por qué. Tal vez porque estaba libre y daba al patio interior, donde ap...