Vaguedades Veraniegas

 EXCURSIÓN EN TIEMPO COVID


Hoy aprovechando el tiempo nublado en la costa hemos ido a Jesús Pobre. Una pedanía de Denia, ubicada detrás del Montgó, en la carretera de Jávea.

Pueblo tranquilo y con muchos habitantes del resto de Europa. Urbanizaciones habitadas por personas mayores en general.

Los domingos hacen un mercadillo en el centro del pueblo, en la construcción del Riu Rau, una construcción típica de la Marina. Los primeros del mes parece que son puestos de antigüedades.

Hemos tenido un poco de lluvia fina durante el paseo por la zona, con una temperatura ideal de unos 25 grados. Con pleno sol, la cosa cambia, pues se hace más pesado el paseo en esa zona de la montaña.

Hemos visto que no había mucha gente por las calles. Los que habíamos éramos turistas, que buscábamos hacer fotos o curiosear sobre ese enclave en la montaña alicantina.

Parece que es famosa La Tasca, en la parte baja del pueblo, junto a la iglesia, pero que , a pesar de ir recomendados para visitarla, no abre hasta las 19 horas. Tiene un patio central y los dueños cuidan a la clientela para que no se achicharren a medio día. En cambio por la noche parece que se llena de clientes habitualmente.

No quedaba otra posibilidad que siguiendo las instrucciones del señor de La Tasca, buscar un aperitivo en la calle principal del municipio. Esta calle , aviso que no pensemos que siendo la principal tiene mucha anchura., es larga.La distancia de una pared a la de enfrente  será de 10 metros, teniendo en cuenta que además los tres bares del municipio se ubican en esta zona, y ocupan la mitad de la calle. Además había un hostal también en esa calle.

Los tres bares son Casa Pedro, Rosita y El Sequer. Nos aconsejaron visitar este último, pero estaba cerrado. Es más tipo restaurante para comidas con varios tipos de arroz.

Nos hemos quedado en Bar Rosita que estaba más animado, en la terraza, aunque tiene un buen comedor dentro, con patio interior. Menú diario 10 euros, excepto fin de semana, que incluye primero, segundo, postre bebida y café. Puede ser a la carta, más rico en carnes que pescados, donde solo he leído "Sepia".

El rato que hemos estado en la terraza hemos comprobado cómo se llenaba el comedor de turistas, y la propia terraza estaba llena también.

Curiosidades de la zona es que en este pueblo de pocos habitantes, todos se conocen, y habiendo aumentado recientemente, al pasar por la puerta de "Rosita" con el carrito del bebé, le han dado la enhorabuena, y le han preguntado por el nombre del nacido, respondiendo "Julen", diciendo a continuación "Guerrero, muy valenciano".

También nos ha llamado la atención la mezcla que hacen del idioma valenciano, pues a la merluza que estaba en el menú hoy, le dicen merlusa, como si fuese andaluz. Creo que son cosas de la montaña valenciana, según me han dicho.

Nuestro aperitivo pues dos cervezas, una sin alcohol, unas aceitunas y pan con ajo aceite, esto va en un pack, y unas anchoas del cantábrico. Muy rico todo , en un lugar muy tranquilo, y con ese Xirimiri que me recuerda a Bilbao en muchas ocasiones.

Precio del aperitivo 11,20 euros. Interesante para volver en otra ocasión, o en esos domingos para ver los puestos del mercadillo,  cuando se llena el pueblo de visitantes. Para ese evento hay dos parkings públicos uno a la entrada del pueblo, en la carretera, y otro en la parte alta, atravesando "la calle principal".

Nunca había venido a Jesús Pobre, pues lo más famoso que conocía de esta pedanía era el hotel Denia Marriot, con sus enormes habitaciones, espacioso, y con villas privadas junto al campo de golf. En este hotel suelen alojarse equipos ciclistas del resto de Europa para preparar la temporada, sobre el mes de marzo.

Lo más llamativo ha sido al ir al coche, viendo a un joven con un bote de aceite 3 en 1, engrasando los columpios de la plaza. No se si pensar que era un operario municipal muy aplicado en sus tareas o un vecino molesto por el chirriar del columpio. (No llevaba uniforme oficial). Es que hay mucha paz y tranquilidad en este municipio. Se escuchan hasta los ruidos de los columpios en la siesta.

Un día cotidiano en la costa alicantina, con gente corriente. Todo muy relajado.

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