En el lugar habitual
A QUÉ SABE TU OLVIDO II
En el lugar habitual
Martín , por alguna razón inexplicable para él, continuaba con algunos rituales que llevaba con Pepa, a pesar del tiempo transcurrido, desde la última vez que se vieron.
Cada mañana, tomaban un descafeinado en el restaurante “En el lugar habitual''. Se reunían a eso de las 11 para programar el trabajo de cada uno para el día y en ocasiones para las siguientes semanas.
Pepa se había convertido en alguien muy importante en su vida, estaba tan acostumbrado a recibir todo de ella, a dejarse amar, que hasta que, ya no la tuvo más para sí, pudo darse cuenta de lo que ella realmente significaba en su existencia.
Martín estaba lleno de detalles hacia Pepa, hay que ser justos al momento de describirlo. Ambos se prodigaban en atenciones hacia el otro, pero amor? no, Martín se negaba a pensar en algo más profundo. Tenía sentimientos muy buenos hacia Pepa, es cierto, pero se negaba a aceptar que fuera amor, eso estaba reservado para su esposa.
No entendía qué estaba pasando con él, si mujeres tuvo antes de Pepa, y luego de Pepa, una que otra, estaba acostumbrado a conquistar, a salir con otras, su vida rutinaria lo hacía llevar esa doble vida -se justificaba él-. Y lo tomaba como algo natural, después de todo, los hombres de la familia lo habían hecho, y lo hacían, él no era distinto al resto -según expresaba-.
No eran de discutir, pero esa invisible distancia que se va entretejiendo con el paso de los años, la costumbre y la convivencia, se percibía. Renata no hizo comentario alguno, sólo observó -también en silencio-.
Finalmente, Martín rompió el hielo y comenzó a preguntarle sobre su vuelo, su trabajo y planificar algún viaje los tres.
Terminada la cena, Martín se encerró en su despacho, tomó un libro de Neruda que Pepa le había traído desde París, puso a David Sanborn con “Try a little Tenderness”, la melodía que le traía toda la frescura de Pepa a su mente, y que esa melodía definía tan bien esa nostalgia que sentía por ella “Probar un poco de ternura” traducción al español.
Intentó llamarla , pero desistió, era tarde y no estaba solo en casa, por lo demás Pepa ya no respondía al instante, su vida también había dado un giro importante y no de los mejores para Martín y mucho menos para Pepa.
Intentó escribirle, pero las palabras quedaban atrapadas entre su mente, y su corazón, no conseguía llevarlas al papel. Se sentía entumecido, paralizado, estaba confundido, se preguntaba si la necesitaba porque la amaba o sólo porque extrañaba su cuerpo y toda la pasión que ella le prodigaba.
Comentarios
Publicar un comentario