No mires atrás

 

  Antonio estaba en su trabajo. La gestoría le iba super bien. Una persona muy dinámica, joven a sus 40 años, sociable y comunicativo. Disfrutaba con esas gestiones y un negocio que le iba genial.

En el local trabajaban 3 personas, que se distribuían las funciones, varios despachos y una sala de reuniones amplia para hacer las puestas en común, y las tomas de decisiones sobre los asuntos de relevancia.

Estaba muy bien situado el local, se veía desde la calle por todos los transeúntes, era un primer piso con una elegante cartelería, ofreciendo los servicios jurídicos, contables y fiscales. Una atención completa tanto a empresas como a particulares.

Su vivienda estaba cerca a 300 metros de su trabajo, sin bien las salidas eran frecuentes a los organismos oficiales y a los Juzgados, prácticamente todos los días.

Con esos parámetros desde el Partido lo habían tanteado para que fuese militante y se le viese por el Ayuntamiento, por la sede, que se interesara por los temas municipales. No le hacía mucha gracia, porque el negocio le iba bien, y temía enemistarse con una parte de sus clientes por destaparse ideológicamente.

Al final le propusieron ser el candidato a la alcaldía de su pueblo, reflexionó, consultó con la familia en su viaje a Almería, y aceptó la propuesta. Su vida iba a dar un giro importante que él desconocía.

 Pasaron tres años en la política activa. Dominaba la vida interna del Ayuntamiento sobre los plenos, comisiones, reuniones, publicaciones, gracias también a la secretaria del grupo Ana, un verdadero motor en llevar todos los temas al día. Una secretaria ejemplar en rendimiento y comportamiento. Su mujer también le apoyaba en todo momento.

Tenía un reconocimiento institucional sobre su posición seria y honesta en el terreno político y personal. Era respetado en sus vertientes, una persona íntegra, centrado en su tarea y en sus responsabilidades.

Era el mes de marzo, tenía una reunión profesional en la sala de juntas de la gestoría, ajeno a su teléfono móvil en otra dependencia, le llamaron varias veces. Al acabar su reunión se lo indicaron, era un número largo institucional. Devolvió la llamada, pero nadie le respondió. Pensó: Ya volverán a llamar si les interesa.



Su vida estaba limitada a su familia y su trabajo, ese era su movimiento. Vacaciones en familia, y salidas con amigos muy esporádicas. Era un respiro después de los plenos ir de cena con los concejales para analizar el debate político, y unas risas que siempre venían bien después de la tensión.

Estaba durmiendo a las 9,30 de la mañana, eran las vacaciones de semana santa. Se había tomado el día, jueves santo. Varias llamadas hasta que su hijo mayor Luís le dice: “Papá te llaman al móvil”. Se levanta, no esperaba a nadie, y ve que es ese número largo, wow, una llamada de la administración, hace un esfuerzo por ponerse en órbita:

Diga….

-Hola Antonio, soy la secretaria del presidente de la Generalitat que quiere hablar contigo, ¿te paso?

-Hola, buenos días, por supuesto, adelante.

Al rato se escucha con buena frecuencia al otro lado al presidente :

“-Buenos días Antonio soy el presidente, ¿cómo estás?

-Que tal presidente, pues de vacaciones casi, pero en activo, me alegro de escucharte. Dime.

- ¿Mira, imagino que todo bien por ahí? Quería comentarte, sin ánimo de que te asustes, una novedad que me ha llegado. Tampoco quiero que lo comentes a tu familia, es un tema delicado. En el comando de Eta que hemos capturado a finales de febrero en el pasaje cerca al Ayuntamiento, entre otros muchos estaba tu nombre, junto a unos recortes de prensa. Ya sabes que están detenidos, y todo está controlado, pero no obstante te pido que tomes nota de lo que te digo, y que actúes en consecuencia.

-Me dejas de piedra, presidente. No esperaba una cosa así.

-Me pillas de viaje a Murcia, y por eso he decidido aprovechar para ponerte al corriente de la situación. Si tienes alguna duda habla con tu paisano que tienes ahí en el pueblo, quizás él tenga más detalles.

-Pues perfecto, dale recuerdos a mi otro paisano el presidente de Murcia. Muchas gracias por la información presidente.

Un abrazo Antonio.”

 

Se quedó noqueado, sin saber cómo reaccionar, pues no podía decírselo a la familia, ni a los amigos. Debía meditar qué hacer y buscar esa tranquilidad. Una nube de dudas le secundaban alrededor.

Después de meditarlo, pidió una reunión con el presidente nuevamente para que le diese toda la información, pues su paisano local no le ofreció indicio alguno, y solo se esforzaba en quitarle importancia al asunto, pues tenían otras cosas más importantes que hacer.

Nunca le llamaron desde presidencia para darle esa información, a pesar de pedirla al propio presidente en un acto de una inauguración. Nunca le dieron datos adicionales.

Se buscó la vida, y presentó una solicitud de duplicado de placas de matrícula a la central de policía, pues tenía previstas unas vacaciones con la familia hacia el norte.

Cosas de la burocracia, a las semanas le llamaron cuando ya estaba en Navarra, en un descanso del viaje con la familia. La respuesta de esa llamada era para decirle que habían denegado su petición y que limitase sus salidas. Sin problemas, mensaje recibido. Nada le dijo a la familia, pero estaba perplejo de cómo funcionan las gestiones decisivas en este país.

Al cabo de los años, fuera ya de toda responsabilidad política hizo memoria con su familia de algunas cosas ocurridas en sus ocho años de concejal. Su familia se alteró mucho de lo ocurrido por la respuesta del partido, de los propios amigos, próximos y responsables, que nunca dieron la cara por su compañero. Nunca había tiempo para los propios.

La política tiene esas cosas. Unas cosas importan más que otras y al final se convierte en puro teatro.

 

Comentarios

  1. Imagino que Antonio ya no pertenecerá a ese partido, ni a ninguno. Cada día estoy mas convencida que los "presis", "lideres" o "jefes" de partidos, son solo títeres de bancos, multinacionales, y de algo mucho mas feo que no me atrevo a poner negro sobre blanco. Todos a pensar....gracias sillón de letras

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