YO, TU, ÉL. PARTE 4
YO, TU , EL
Parte 4
Llegaba el Otoño, ya saben, se vuelve un poco más lluviosa la ciudad, pero sus temperaturas continúan siendo agradables.
Luego, con todas esas compras se fue al subterráneo, a la peluquería, se hizo la manicura, color y peinado, algo más de tres horas le tomó ese ritual de belleza, quedó estupenda. Nada más salir, sube las escaleras y comienza a sentir unas gotitas. Iba con una hermoso vestido estampado con motivos coloridos y asimétricos , mangas anchas que no ayudaron mucho al momento de llegar arriba, a la calle, se detiene en la esquina y el viento se la llevaba, pero gracias a las bolsas que cargaba, fue imposible que emprendiera el vuelo. Podrán imaginar lo que ocurrió más adelante. El cielo abrió puertas y ventanas, llovía torrencialmente, quedó empapada al igual que todas sus compras y de su peinado buenas noches los pastores.
Caminó toda abochornada, llovía tanto que no se le notaba que iba roja como tomate y no sé porqué se sentía tan observada si llevaba el pelo por la cara, de maquillaje nada, todo corría desde la cabeza hasta los pies, pasando por todas sus compras.
En esa vergonzosa caminata iba, cuando se encontró con el Otro, que salía del Banco, la reconoció sólo por su vestido, la invitó a subir a su coche y llevarla a casa.
Pasaron algunos días y reciben un mail de Uno, ya era tiempo de reunirse para sus animadas salidas. Quedaron para un viernes por la noche, Uno había reservado en un restaurant temático, Ella quedó encantada, más no el Otro, les respondió: "Ni de coña, yo voy por lo tradicional".
Sin embargo Uno y Ella ya lo tenían decidido. El Otro medio molesto se despidió con un amable "a tomar por culo ambos, que lo sepáis".
Uno, fue el chófer designado, quedaron de reunirse en el apartamento de Ella - como era lo habitual - el Otro se retrasó un poco, ya lo conocéis.
Por la hora les fue un tanto difícil aparcar mas cerca, pero eso no fue problema, la Calle Doctor Sanchis Sivera 11, no estaba tan lejos. Tenían ya su mesa reservada, pero como el Otro no se sentía muy a gusto, Uno eligió un lugar mas discreto para no provocar la ansiedad del Otro.
Era un restaurante acogedor, con largas mesas para celebraciones y otras más pequeñas para menos comensales. Las paredes de un rojo furioso, con grandes espejos con marcos dorados, unos maniquíes grises tamaño natural y algunas bolas brillantes como en las discotecas, luz suave en general. Un pequeño escenario, focos de luces dirigidos al plató que darían vida más tarde al espectáculo de Drag Queen de la espectacular y muy intensa Ana Bo Weles y su hija no reconocida Cristal Rogers.
La cena? el postre? las bebidas? mmmmm, eeeehhhh, fffff, que les digo, para Uno estuvo bien, para el Otro malísima en todos los sentidos, más bien le pareció un aperitivo, tanto por cantidad, calidad y temperatura. Para Ella?, mmmm, eeeeeh,ffffff, mejor dirigió sus expectativas al show, le hacía mucha ilusión.
Por fin las luces se apagaron, sólo se escucha una voz en off, anunciando a la diva. El Otro comenzó a ponerse nervioso, sudaba por completo hasta tuvo que tomar un ansiolítico.
Y ahí aparece la gran Ana Bo, con su voz de macho, y su aspecto de mujer, una gran peluca rubia muuuuy rubia, como si fuera algodón de azúcar por lo enorme, lentejuelas, un maquillaje espectacular, dramático e intenso, unos tacones descomunales y qué manejo eh!!!, que envidia jajajaja, qué show, divertidísimo. Ella no paraba de cantar y reír a todo pulmón, se lo pasó genial. Cuando el Otro se dio cuenta de que no participaría de nada se relajó y disfrutó tanto o más que Ella.
Para finalizar la noche, se fueron al lugar preferido de Ella, por una refrescante y deliciosa Agua de Valencia, se lo pasaron genial como siempre y riéndose mucho de lo acontecido con la última lluvia y el coche del Otro...
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