Denia forever
Recordaban un aula en Denia con diez alumnos que vivían en condiciones diferentes. El aula estaba en un colegio de la ciudad, y los alumnos tenían distintos orígenes.
Uno de los alumnos, era un adolescente de etnia gitana. Vino de una familia grande, con muchos hermanos, vivía en una casa pequeña y los recursos económicos eran escasos. A veces, no tenían suficiente para comer.
Otro alumno, un inmigrante, llegó desde un país en el que la guerra civil había destrozado la vida de mucha gente. Sus padres le habían enviado a Denia para que tuviera una mejor vida.
Otro alumno estaba en riesgo de exclusión social. Tenía padres divorciados y vivía con su madre. Esta situación había provocado en él una gran inestabilidad y frustración.
Además, había un alumno adicto a las drogas. Su familia estaba desgastada, y su padre había fallecido. Esta circunstancia había provocado en él comportamientos de rechazo e ira.
Y por último, había una familia que ocupaba una vivienda. El barrio en el que vivían era conflictivo, y a su alrededor había delincuencia. Con esta situación, los niños no contaban con un entorno seguro en el que desarrollarse.
En medio de este panorama, el profesor de la clase intentaba poner un poco de orden. Él era una persona con mucha paciencia y comprensión. Se esforzaba por entender a sus alumnos, y luchaba por que cada uno de ellos pudiera salir adelante.
En la clase, el profesor intentaba que los alumnos se sintieran cómodos. Para ello, les ofrecía un lugar donde pudieran compartir sus opiniones y problemas. Se esforzaba por animarles a verbalizar sus problemas, así como a expresar sus emociones y sentimientos.
Los alumnos se sentían a gusto en el aula, y eran conscientes de la preocupación que el profesor sentía por ellos. Esto les ayudaba a sentirse más seguros y comprendidos.
Con el paso de los días, el profesor fue consiguiendo que los alumnos se abrieran y hablaran. Esto les ayudó a entenderse más entre ellos, y a desarrollar una relación de confianza.
Al mismo tiempo, el profesor les enseñaba habilidades sociales, como la importancia de escuchar al otro, de respetar sus opiniones y de tratar con respeto a los demás.
El aula fue transformándose poco a poco. El alumnado empezó a mejorar su comportamiento, y sus notas fueron mejorando. Al final, todos los alumnos habían conseguido superar sus problemas y mejorar sus vidas.
Esta es la historia de un aula en Denia, una clase con diez alumnos con distintos problemas, pero con un profesor que los comprendía y les ayudaba a salir adelante

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