Políticos e intelectuales



 

Emilia, atravesaba una época de abandono debido a la soledad de su casa y las largas ausencias de su marido en expediciones por todo el país, decidió adentrarse en el mundo de internet, los chats y las amistades a distancia.

Si bien, en esta etapa de su vida se dedicaba por completo a las tareas del hogar, con los hijos en el colegio y el marido fuera de casa.

Fue así como conoció a Gaspar, un intelectual al que encontró en una web literaria. A medida que intercambiaban puntos de vista sobre distintas lecturas y autores, su amistad se fue fortaleciendo y comenzaron a compartir fotos, comentarios y charlas subidas de tono.

Esta situación se mantuvo en el tiempo, y Emilia no quería renunciar a su joya, a su nuevo amor en línea. Incluso llegó a ofrecerle ayuda para convertirse en cónsul en su país, contactando a su amigo Diputado y enviándole una carta de recomendación desde la oficina del Gobierno. Gaspar quedó impresionado, no solo por la belleza de Emilia, sino también por sus influencias y poderes.

Emilia, morena de grandes ojos y un cuerpo encantadoramente proporcionado, de tez morena, larga melena, se esforzaba avanzada la relación, por satisfacer los deseos de Gaspar cambiando constantemente de lencería. Pasaban horas y días pegados el uno al otro a través de aplicaciones como webcam, chat, y correo electrónico. Emilia le contaba su vida: su infancia pobre junto a su fallecido padre, un estricto y alegre militar, al que gustaba de recordar.

Sin embargo, no podía decir lo mismo de su marido, Mateo, también militar, pero con un fuerte temperamento, nula relación social, y carente de inteligencia emocional. Siempre había violencia y gritos en casa, muy poco entendimiento. Esto resultó en dos separaciones: la primera cuando su bebé recién nacido, lo cual fue extremadamente difícil para Emilia, y la segunda cuando su hija se interpuso debido al maltrato constante. Fue entonces cuando Mateo, su marido, fue obligado a salir del hogar conyugal.

Ella se había movido en el mundo de la iglesia, a la que incluso les hizo alguna página web, y colaboraba con los curas en acciones cristianas.

Emilia, no obstante, alardeaba de su extrema sexualidad con Gaspar, quien llevaba una vida rutinaria entre su familia y el trabajo. Aunque salía lo justo de casa, Emilia siempre se maquillaba, máxime para Gaspar, diferenciándose así de sus vecinas que no se preocupaban de arreglarse.

Incluso comenzaron a enviarse regalos por correo y a escribirse cartas, lo cual intensificó aún más su romance. Emilia mencionaba su amistad oficial con el diputado y  de las diversas peticiones de ayuda que solía hacerle en favor de vecinos o causas necesitadas, donde él solía colaborar.

Con el paso del tiempo, y comentado en varias ocasiones por ambos en chat, Gaspar dio un paso adelante y decidió conocer en persona a Emilia para vivir una aventura real. Emilia muy ilusionada y nerviosa, fue a recogerlo al aeropuerto aprovechando una larga expedición por varios días  de su marido al norte.

Compartieron hotel y una habitación de lujo, en un encuentro romántico al máximo. Emilia le demostró a Gaspar que tenía contacto directo con el diputado al llamarlo a sus dos teléfonos para poder presentarle a su novio Gaspar. Aquel accedió dejando de lado sus obligaciones oficiales.

Tuvieron una larga charla sobre la trayectoria política del diputado, y otros temas de actualidad, y una vez concluida la reunión, él se retiró por motivos de agenda. Gaspar quedó sorprendido al ver que el diputado permaneció en el auto con el chófer, a las puertas del hotel observándolos durante mucho tiempo, mientras Emilia y él se marchaban tomados de la mano.

Gaspar, perplejo por la cercanía y amistad entre Emilia y el diputado, comenzó a tener dudas sobre la verdadera naturaleza de su relación. Recordaba las palabras de ella sobre el intento de abuso sexual por parte del político en la etapa que trabajó en su despacho, y se preguntaba porqué ella seguía mostrándole tanta confianza.

Con el paso del tiempo, el diputado se convertiría en presidente de un Banco y ministro, siempre en la misma ideología. Pesaba la situación de que era una persona con experiencia y trayectoria política.

Los amantes disfrutaron al máximo de aquel hotel y Gaspar tuvo la oportunidad de visitar el palacio del gobierno gracias a las gestiones de su amante. Realmente se sentía en la gloria junto a ella, sin ninguna obligación más que disfrutar y sentir.

El momento más difícil llegó en el momento de la separación en el aeropuerto, con lágrimas por ambas partes, sin saber si volverían a verse. Sin embargo, el futuro inmediato parecía prometedor para ambos.

Emilia y Gaspar se prometieron mantener viva su conexión a través de llamadas telefónicas, mensajes de texto, videollamadas, manteniendo así su romance a distancia. Aunque sabían que no sería fácil, estaban dispuestos a luchar por su amor y a encontrar la manera de estar juntos nuevamente en el futuro.

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